
En el suelo, las telas sensibles al calor –como la lycra, el poliéster reciclado o los tejidos extremadamente finos– no toleran desviaciones en el perfil de curado. Los sistemas UV tradicionales emiten una gran cantidad de luz infrarroja, lo que provoca encogimiento, rizamiento y pérdida de precisión en el proceso de curado.
Nuestras lámparas de mercurio de alta presión UV están diseñadas con una arquitectura de luz fría. La emisión espectral se centra en los 365 nm, y logramos mantener bajo control la parte de luz infrarroja. La energía se utiliza para activar el fotoiniciador, y no para calentar la tela.
Lo importante detrás de todo esto
Estas lámparas mantienen una emisión estable en 365 nm, lo que permite un curado eficiente. El reflector recubierto de dicroico permite que el haz de luz sea uniforme y bien enfocado. La intensidad de irradiación en la tela es constante, y el tiempo necesario para el curado se mide en mJ/cm², no según la temperatura ambiente.
El revestimiento de cuarzo y la química del mercurio mantienen la estabilidad del espectro durante miles de horas. Si se mantiene la corriente adecuada en la lámpara, se reduce la disminución de su rendimiento a menos del 5% después de 5,000 horas. Al operar sin ozono, se mantiene la zona de curado limpia y se reduce el mantenimiento de las partes sensibles de la máquina.
Por qué este enfoque funciona bien en textiles
Al imprimir en textiles sensibles al calor, el uso de luz fría protege la textura y la estabilidad dimensional de la tela, al mismo tiempo que permite el curado de las tintas pigmentadas a velocidad normal. La longitud de onda de 365 nm coincide con los fotoiniciadores presentes en las tintas UV, lo que permite un curado completo sin dañar la tela.
Se logra un mejor control sobre el tamaño de las gotas de tinta, menos agujeros en las superficies recubiertas y menos rizamientos en los bordes, lo que evita que las piezas terminadas sean rechazadas. El consumo de energía disminuye, ya que el reflector concentra la energía donde es necesaria, en lugar de desperdiciarla como calor.
Los detalles prácticos que determinan el éxito
Es importante adaptar la lámpara a la impresora. Las impresoras offset, flexográficas, serigráficas y rotativas requieren geometrías diferentes del reflector, longitudes y densidades de potencia distintas.
La lámpara debe integrarse con el suministro de energía adecuado, interfaz de obturador y sistemas de distribución de aire. Si el flujo de aire de refrigeración no es adecuado, se acorta la vida útil de los electrodos y la curva espectral cambia.
Es necesario planificar con anticipación la distancia entre la lámpara y la tela. Si está demasiado cerca, la tela se sobrecalienta. Si está demasiado lejos, la energía necesaria para el curado es insuficiente. Se debe medir la energía de curado con un radiómetro y luego fijar el rango de funcionamiento adecuado.